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Esquina 1
Vertiginoso transcurrió 2009. Entre las grandes fracciones que compusieron mi vida se dividieron las emociones más constructivas y las más deprimentes, lo que, sin embargo, de ninguna manera representó balance o alguna otra cualidad que me remita a la proporción.
Esquina 2
Conocí la playa, hice un buen trabajo en la universidad, hubo reencuentros con sitios y personas que no figuraron en 2008. Vinieron algunas oportunidades de hacer contacto con la sensación de llevar a cabo simplemente lo que se desea al momento, de poner empeño verdadero en las cosas que se deben hacer y que al mismo tiempo se aman, de salir del D.F. y de compartir cama. Combinadas las cuatro anteriores y pernoctando en pareja, supe que es eso lo que quiero hacer toda la vida, independientemente de los golpes abruptos, cambios y desgaste que implique. Siempre queda la posibilidad de rectificar, de darse cuenta de que se estaban hundiendo huellas en el arenal equivocado, de cambiar de caleidoscopio o de limpiar el parabrisas para mirar mejor.
En las noches de los días más espesos, tuve una necesidad imperiosa de despeagar la oreja de la almohada y no escribir, no leer, no hacer una llamada telefónica, no mirar, no remembrar. Por el contrario, destacé mis propósitos más compartidos mientras el que fuera remitente dejaba derretir la poca escarcha que quedaba de los bloques de hielo. Hubo que hallar formas de drenar resentimiento y extravío de un amor que por vez primera en el cuerpo, tal cual, se sicosomatizó.
Noches insomnes a solas -dándole vueltas a asuntos de los que un par de meses después volvería a echar a hervir en la olla- lloré, como en la canción de Winehouse, sentada en el piso de la cocina, procurando no hacer ningún ruido para no preocupar a mi madre que lo pasó terrible. Por verme así, apaleada. De ella -un pilar en mi vida sin el que yo definitivamente sería una piltrafa- los aprendizajes más profundos de éste y todos los años.
Confirmé la simpleza en la que en realidad se convierten los amores pasados, tuve noticias de la madurez que nunca se termina de ajustar, adopte gestos y confirmé hábitos producto de descubrir que después de todo, pocas cosas son imprescindibles.
Gracias a eventos específicos, una meta importante para 2010 es la de procurar relaciones largas y verdaderas, ser atenta para identificar la cosas que realmente trascienden, disfrutar los gustos con la gente con quien se comparte la sensiblidad de lo mínimo, la belleza de lo efímero, y (a riesgo de contradecir) conservar a aquellos que me han demostrado ser consecuentes con lo que dicen y hacen, entrañables y afectivos.
No pensar más las perdidas como manos cercenadas, y aprender a desprenderse de las cosas y las personas sin berrear. Dejar ir, pero antes, no apropiarse en realidad de nada que no nazca de uno mismo.
Conviví con chicos la mayor parte del tiempo, y me gustó. Aventuré calcular cuan inusual me es estrechar amistades fuertes con mujeres, y caí en la cuenta de que mis amigos más queridos y cercanos son todos mayores que yo.
Esquina 3
Esquina 3
Agradezco infinito a los bloggers que no dejaron de ser fieles lectores gran parte del año: Saúl, un callejero de gustos maravillosos, que comenta como dando suspiros o estornudos o piropos o bostezos, pero que quizá no pretendían ser ninguno de ellos; Gigi Warhol, una chica que con gran solidaridad y consciencia de genero parece saber cuándo enfrentar los momentos amargos con simpatía; Serguei, inteligente, impredecible, persona paciente, compañero; Mircea Barbu, hombre transparente y me parece que breve, cuya vida en general me parece muy atractiva; Ursus, quien a pesar de que desde hace más de dos años está advertido sobre el tipo de blog y su clase de autora, continúa visitando; Sad Cecile, periodista con buen sentido del amor propio, Cedric Hannibal, sensible, constante y noble.
Por su parte, un abrazo sincero a los nuevos asiduos, a quienes es un placer recibir: Otramaria (mujer con gran corazón, grandes ambiciones, de simpatía y sonrisa contagiosas, hermosa por dentro y por fuera, a quien tuve el honor de conocer en persona), Miranda Hooker (sensible ante cosas precisas de la vida, lista, aficionada a los jardines y con ciertos gustos con los que me identificó mucho. Compartimos juntas una velada con dos grandes músicos de Joaquín Sabina), Marco Antonio Millán (hombre que admiro por sabio y crítico, exigente y puntual, casi que inclemente al momento de emitir un juicio, por eso temible pero que invita a aprender de él a riesgo de ser insuficiente; por hacer participe su sarcasmo y su sentido del humor en tiempo y forma oportunos, por promover el sentido más genuino y estricto de la comunicación, por tener claro su sitio en la academia, en la universidad, en el mundo); y Huitzilopochtli (queretano de expresiones ligeras cuando le convine, atento y empático).
Por su parte, un abrazo sincero a los nuevos asiduos, a quienes es un placer recibir: Otramaria (mujer con gran corazón, grandes ambiciones, de simpatía y sonrisa contagiosas, hermosa por dentro y por fuera, a quien tuve el honor de conocer en persona), Miranda Hooker (sensible ante cosas precisas de la vida, lista, aficionada a los jardines y con ciertos gustos con los que me identificó mucho. Compartimos juntas una velada con dos grandes músicos de Joaquín Sabina), Marco Antonio Millán (hombre que admiro por sabio y crítico, exigente y puntual, casi que inclemente al momento de emitir un juicio, por eso temible pero que invita a aprender de él a riesgo de ser insuficiente; por hacer participe su sarcasmo y su sentido del humor en tiempo y forma oportunos, por promover el sentido más genuino y estricto de la comunicación, por tener claro su sitio en la academia, en la universidad, en el mundo); y Huitzilopochtli (queretano de expresiones ligeras cuando le convine, atento y empático).
En la esquina 4, doblas a la derecha y te sigues derecho.
Someone who loves me in silence, someone said referring to me.
- Mi nombre se escribe con de de desbarajuste.
- Y amor, con la letra que se repite en tu nombre.
- ...
- ...
- ¿Cómo?
